La letra pequeña del CAC

En 2010, Drew Houston, co-founder de Dropbox, mostró en una presentación una slide con el CAC (Customer Acquisition Cost) de la startup en ese momento. La empresa adquiría clientes a través de Google Ads y pagaba entre $233 y $388 por cada uno, mientras que su producto tenía un precio de apenas $99.

Sí Dropbox no hubiera identificado este problema o si hubieran seguido comprometidos con su canal de adquisición, la startup habría fallecido en ese momento. Pero, por dicha cambiaron de rumbo, disminuyendo su presupuesto de pauta y escogiendo otro canal. Lanzó su famoso programa de referidos (inspirado por el refer-a-friend program de PayPal), que regalaba espacio extra a quien invitaba y a quién llegaba, y los registros subieron 60% de forma permanente. Solo en abril de 2010, sus usuarios mandaron 2.8 millones de invitaciones.

En el boletín anterior vimos que vender no significa necesariamente ganar dinero. Hoy damos un paso atrás: antes de preguntarnos cuánto nos deja un cliente, hay que entender cuánto nos cuesta conseguirlo.

La fórmula del CAC cabe en un post-it: lo que gastaste en marketing y ventas en un período, dividido entre los clientes nuevos que conseguiste. El problema con estos números es que pueden ser engañosos, a pesar de estar bien calculados, sólo cuentan parte de la historia. Es por eso que en este boletín detallaré tres tipos de CAC para tener el panorama completo de tus finanzas de adquisición.

El CAC no es solo lo que gastás en pauta

Desde marketing conocemos bien el cálculo clásico: abrir el administrador de anuncios, dividir y reportar. Gastaste $5,000 en anuncios, llegaron 10 clientes, tu CAC es de $500. Limpio, rápido y súper incompleto.

Para conseguir esos 10 clientes seguramente también se gastó en un CRM, herramientas de prospección, analytics, contenido, quizás un evento o una agencia. Alguien armó las campañas, un vendedor hizo demos y seguimiento, y al cerrar el deal hubo una comisión. Además, en etapa temprana, también hay que incluir las horas del founder convenciendo personalmente a esos primeros clientes; este muchas veces es el costo de adquisición más caro de la empresa y el que menos se reporta.

Por eso es importante hacer una distinción: el marketing CAC mira lo que invertís para generar demanda, mientras que el fully-loaded CAC captura todo lo necesario para convertirla en clientes: marketing, ventas, comisiones, herramientas y tiempo del equipo. No se trata de meter todo en una fórmula, sino de saber qué pregunta responde cada una.

Esto importa porque dos startups pueden reportar el mismo CAC con motores completamente distintos. Una crece con un canal eficiente y un equipo comercial pequeño; la otra necesita un ejército de vendedores, cinco herramientas y mucho trabajo manual para cerrar cada cliente. Aunque el número es igual, la capacidad de escalar, no.

El blended CAC: el engaño del promedio

El blended CAC divide todo tu gasto de adquisición entre todos los clientes nuevos del período. Es útil para ver la eficiencia general del negocio y, justamente por eso, peligroso: los promedios son excelentes escondiendo cosas.

Imaginá que este mes conseguiste 100 clientes: 50 por referidos a $20 cada uno, 30 por paid social a $250 y 20 por outbound a $400. Tu blended CAC da $165, un número bueno a la vista, pero ese promedio mezcla un canal casi gratis con otro veinte veces más caro, y no te avisa si paid social viene subiendo mes a mes o si outbound necesita cada vez más llamadas para cerrar.

Esa es la lección de Dropbox: el problema que correctamente identificaron y corrigieron a tiempo fue el CAC de un canal específico, por lo que la solución fue mover la inversión hacia el canal que sí funcionaba. El blended CAC te dice cómo se comportó la máquina y el CAC por canal, qué pieza está funcionando. Para decidir dónde poner el próximo dólar, necesitás el segundo.

¿Cuánto cuesta tu próximo cliente?

El CAC promedio mira hacia atrás. El marginal CAC mira hacia adelante: cuánto te cuesta conseguir un cliente adicional.

Imaginá un canal que arranca increíble. Invertís $10,000 y llegan 100 clientes: CAC de $100. Emocionado/a, le metés otros $10,000, pero esta vez llegan 60. Tu CAC marginal acaba de subir a unos $167. Insistís con $10,000 más y llegan 35: el marginal ya va en $286.

De nuevo, lo engañoso es que tu CAC promedio del período sería de unos $154, un número que todavía se ve razonable en el reporte, mientras cada cliente nuevo te cuesta casi el doble. Tenemos que cuidarnos de que el promedio no oculte cuando una estrategia ya no está funcionando.

Tus nuevos clientes no se conseguirán cómo los primeros

En marketing le decimos fatiga de contenido. Andrew Chen, uno de los referentes de growth en Silicon Valley, en 2012 le puso el nombre de: The Law of Shitty Clickthroughs. Con el tiempo, toda estrategia de marketing termina con tasas de clic malísimas. Su ejemplo: el primer banner de internet, publicado por HotWired en 1994, tuvo un clickthrough de 78%. Para 2011, los anuncios de Facebook rondaban el 0.05%.

Chen lo explica con tres razones. La novedad se desgasta y la gente aprende a ignorarte, la competencia copia lo que funciona y satura el canal y, a medida que crecés, dejás atrás a los early adopters y empezás a hablarle a audiencias que necesitan más convencimiento. 

Lo mismo pasa puertas adentro. Al principio, los founders hacen los demos y cierran los deals. Después llegan vendedores, comisiones, herramientas y alguien que maneje a los vendedores. La estructura que te trajo tus primeros 100 clientes no es la que te va a traer los siguientes 1,000.

Cómo gastar menos y obtener más

Si los canales pagados se encarecen a medida que escalás, ¿hay alguno que haga lo contrario? Sí: marca, comunidad y referidos. Ahí cada cliente puede traer al siguiente, así que el costo del próximo puede bajar en vez de subir (esto varía según industria y modelo de negocio**).

Clay es un buen ejemplo. Después de siete años buscando product-market fit, multiplicó sus ingresos x10 en 2022, otra vez x10 en 2023 y x6 en 2024. Su co-founder Varun Anand cuenta que podían crecer con outbound, pauta o SEO, pero LinkedIn y el contenido orgánico estaban funcionando, así que hicieron toda su apuesta por ahí. Sumaron comunidad, programas para que sus clientes publicaran sobre Clay y una apuesta rarísima en B2B: un Head of Brand entre sus primeros 25 empleados. Anand dice: “La marca no es una inversión de corto plazo, creemos que paga dividendos a largo plazo”.

La lección no es “no hagás pauta”, sino que trabajar la marca es la única inversión que sigue trabajando sobre clientes que todavía no te conocen.

Qué CAC mirar según la decisión que vas a tomar

No existe un único CAC “correcto”. Existe el que responde la pregunta qué querés responder:

¿Cómo va la adquisición en general? Mirá el blended CAC mes a mes, más por la tendencia que por el número.

¿Dónde pongo el próximo dólar? Mirá el CAC por canal y por segmento. Un cliente SMB y uno enterprise pueden tener CACs radicalmente distintos, aunque vivan dentro del mismo promedio.

¿Cuánto cuesta sostener la máquina? Mirá el fully-loaded CAC, y ponele precio al hourly rate del founder aunque hoy no salga en ninguna planilla.

¿Estoy listo para acelerar? Mirá el marginal CAC. Antes de duplicar el presupuesto de un canal, subilo por tramos y medí cuánto te costaron solo los clientes de ese tramo. Si ese costo crece más rápido que lo que te deja cada cliente, encontraste el techo del canal.

Y mucho ojo con las señales de alerta: si el costo por clic sube, la frecuencia aumenta, los leads llegan menos calificados o el ciclo de venta se alarga, tu marginal CAC ya está subiendo, aunque el promedio todavía no lo muestre. Las startups tratan de crecer, crecer y crecer a base de iterar y para hacerlo, debés hacerte experto/a en identificar estas señales a tiempo.

En conclusión

En vez de preguntarte “¿cuál es nuestro CAC?”, tratá de responder: “¿De qué cliente estamos hablando y cuánto me cuesta adquirir al próximo?”. Esa pregunta revela lo que un promedio puede esconder: si tu motor de adquisición realmente está listo para escalar o si, a medida que crecés, cada nuevo cliente requiere una inversión mayor. Al final, una startup no escala con la economía de los clientes que ya adquirió, sino con la de los que todavía no existen.

Pura vida,

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