Si Meta paga $200M por una persona, ¿qué tan en serio te estás tomando a tu equipo?

En 2005, Steve Jobs le escribió un correo a Edward Colligan, CEO de Palm. El mensaje era corto y directo: si Palm seguía contratando ingenieros de Apple, Jobs lo iba a considerar un “acto de guerra”.

Un acto de guerra. Por ingenieros.

En su momento sonaba casi ridículo. De hecho, tacharon a Jobs de egocentrista, celoso y fuera de control. Pero ese correo no fue un acto descontrolado, Jobs estaba viendo cómo sus competidores iban por su mejor talento. No solo Palm, también Adobe, Microsoft, luego Facebook, etc. Cuando se trataba de conseguir el mejor talento, no había reglas ni moral.

Fue el primer round de una guerra de reclutamiento que hoy es mucho, pero mucho, más grande.

La misma guerra a otra escala

Hoy Mark Zuckerberg tiene en su escritorio lo que directores internos de Meta describen como una «lista concreta» de especialistas en inteligencia artificial que quiere reclutar. Esa lista él mismo la revisa, la actualiza y actúa sobre ella.

Le ofreció a un investigador de AI un paquete de compensación de $1.5B (mil millones) por un período de 6 años. Spoiler: El investigador dijo que no. (¿Qué?)

Ruoming Pang, que lideraba el equipo de modelos fundacionales de Apple, aceptó un paquete de Meta que superaba los $200 millones, pero no se fue solo. Dos de sus colegas más cercanos lo siguieron a los pocos días. Apple no perdió a un empleado, perdió la solidez de un equipo crítico por una sola oferta de “acto de guerra”.

March Chen, el Chief Research Officer de OpenAI, también perdió a un equipo de investigadores a Meta. Cuando comunicó lo que pasó en un memo interno lo comparó a que alguien entrara a su casa y robara lo que más valoraba más valoradas. 

**Pueden leer más sobre Chen aquí: ‘Someone Has Broken Into Our Home’

Es el mismo sentimiento que Steve Jobs en 2005. Pero muchos ceros más en el cheque.

Cómo esto te debería de importar como Founder en Centroamérica

Si las startups más poderosas del planeta están dispuestas a pelear así por una sola persona, eso debería de indicarnos que no podemos seguir tratando a nuestro talento como un to-do más o una línea más del presupuesto.

El talento es el activo más escaso e importante que existe. Más escaso que el capital. Más escaso que las buenas ideas. De hecho, por eso en Caricaco Ventures en lo que más nos fijamos para tomar una decisión de inversión es en el equipo. No la idea o el TAM — el equipo.

¡Pero ojo! Las historias anteriores no tienen como objetivo decirles que busquen cientos de miles o millones de dólares para conseguir al mejor talento, sólo que tenemos que tratar el reclutamiento de ese talento con seriedad. No siempre gana la oferta monetaria más alta — ya vieron como el investigador que recibió la oferta de $1.5B la rechazó.

Actualmente, en la guerra de talento en AI, se ha visto que los ingenieros tienen 8 veces más probabilidad de irse de OpenAI hacia Anthropic que al revés. Además, tienen 11 veces más probabilidad de irse de Google DeepMind hacia Anthropic. Y Anthropic no está compitiendo con cheques de nueve cifras.

Anthropic está ganando talento con otro recurso que no es monetario. Está ganando con su misión y lograr que el talento vea apoyar esa misión como algo más importante que un retorno monetario en el corto plazo.

Vos no tenés $200 millones para ofrecerle al mejor prospecto. Pero tenés la otra moneda disponible — gratis — desde el primer día de tu startup: tenés claridad sobre por qué tu problema importa y la habilidad de ir a ofrecerle al mejor talento unirse para resolverlo.

La pregunta no es cuánto podés ofrecer. Es qué tan claro tenés por qué alguien debería dedicarle su tiempo más valioso, su talento y su criterio a tu problema y no a otro.

Y claro, el beneficio de unirse a un equipo que — si lograste “vender” bien tu misión — no sólo va a resolver un problema importante sino que también va a generar valor monetario para recompensar haber creído.

Si el talento humano es lo más caro y escaso que existe, es lógico que las mega startups hagan “actos de guerra” con ofertas inimaginables, pero también deberíamos de deducir, gracias a la misma lógica, que nosotros debemos de buscar usar nuestros recursos (dinero, misión, etc) para lograr jalar al mejor talento. Y es posible que no podamos conseguir al talento que más queremos, pero sí podemos activamente trabajar para mejorar la manera en que buscamos, encontramos y logramos reclutar para que cada vez sea mejor.

En el 2005 Jobs declaraba guerra por talento, 21 años todavía el elemento más crucial de cualquier startup es el talento y los sistemas y criterios que tienen los founders para conseguirlo.