En enero cumplimos 10 años desde que nació Caricaco.
Y la verdad, el viaje ha sido toda una aventura.
Cuando veo hacia atrás, no puedo más que agradecer todo lo que se ha logrado para la región en venture. Y esto no es por mí ni por Caricaco, aunque me gustaría pensar que hemos aportado nuestro granito de arena como un actor relevante. Es, sobre todo, gracias al talento que hay en Centroamérica y a todas las personas que han creído en ese talento.
Hoy los fondos en la región están más consolidados. Hay más, son mejores, y lo más importante: cada vez más capital se queda en Centroamérica. Eso es lo verdaderamente poderoso.
Con esa visión nació el Caricaco Summit.
Lo que empezó como una idea hoy reúne a más de 300 líderes del ecosistema de venture capital: founders de startups escalables, fondos activos en Latinoamérica, family offices, inversionistas ángeles y aliados estratégicos.
Quienes han organizado eventos saben lo difícil y demandante que es, especialmente cuando uno quiere elevar el estándar. El equipo ha puesto el corazón y el alma en esto, año tras año. Y ahora llegamos al cierre de lo que hemos decidido que será la última edición de esta trilogía, este 18 y 19 de marzo en el Marriott Los Sueños.
Al menos con este nombre y formato, porque estoy convencido de que algo mejor vendrá a relevarlo.
Y qué lindo poder cerrar esta etapa celebrando los 10 años, haciendo anuncios que esperamos emocionen al ecosistema, y creando un recuerdo especial para todos los que nos acompañen.
Todo esto para decirles: si usted está —o quiere estar— en el ecosistema emprendedor de Centroamérica, tiene que ir.
Pocas veces se ve algo así. Es, sin exagerar, de los más sólidos que hemos tenido: referentes de fondos como Gilgamesh Ventures, Endeavor Catalyst, QED, Kayyak Ventures, 17Sigma, Bicycle Capital, monashees y Latitud, junto a líderes globales de compañías como R2.
Va a estar lleno de sorpresas y cosas muy tuanis, con paneles sobre movilidad, construir sobre Bitcoin y cómo vender más de $1M en Centroamérica, y mucho más.
Les confieso algo: cuesta muchísimo dejar ir algo a lo que uno le ha puesto tanto cariño y esfuerzo. Pero aprender a soltar es de lo más difícil… y también de lo más importante.
En un mundo que cambia todos los días, hay que saber adaptarse, parar, pensar y volver a crear. Lo que funcionaba ayer, hoy puede que ya no.
Nos vemos ahí.
Pura vida.

