
En las próximas semanas estaré cerrando un ciclo importante: mi etapa como Analista de Inversiones en Caricaco Ventures. Antes de hacerlo, quería compartir un último boletín que sintetiza algunos de los aprendizajes que me dejó analizar startups todos los días.
Durante este tiempo tuve la oportunidad de revisar cientos de aplicaciones, leer decks de todo tipo y conversar con emprendedores de la región. Algunos proyectos avanzaron, otros no. Algunos tenían tracción y métricas sólidas, otros apenas una ppt. Con algunos me emocioné de primera entrada, y otros me hicieron perder el interés en minutos.
A continuación, menciono algunos puntos que pienso son importantes para cualquier founder y que pueden ayudar a aquellas personas que tienen la espina de hacer algo, pero todavía están en proceso de descifrar qué.
1. Dominar el problema importa más que el producto
Las mejores startups que evalué no eran necesariamente las que tenían el producto más sofisticado, sino las que demostraban un entendimiento profundo del problema que estaban resolviendo y como este respaldaba la construcción y los detalles del producto.
Founders que sabían exactamente dónde estaba el dolor, a quién le dolía, por qué seguía existiendo y por qué las soluciones actuales no eran suficientes. Ese dominio se refleja en cómo hablan de sus clientes, en cómo se comparan con la competencia y en cómo identifican necesidades reales del mercado.
El producto puede cambiar, y muchas veces lo hace. Muchas de las startups que hoy valen millones de dólares empezaron con un producto que probablemente era muy distino al que tienen hoy. Pivotear es parte natural del camino hacia encontrar un product-market fit claro. Lo que no debería cambiar es la obsesión por el problema.
Un buen founder es capaz de transmitir su conocimiento, su pasión y su dedicación al problema que decidió resolver. Esa convicción se nota, y pesa muchísimo a la hora de hablar con potenciales clientes o inversionistas.
2. En Centroamérica, la tracción sí importa
En una región donde el capital es más escaso y la industria de Venture Capital aún está en desarrollo, la tracción no es un “nice to have”, es fundamental.
Destacan especialmente aquellos founders que no esperan levantar capital para empezar a construir, sino que logran bootstrapear hasta lanzar un producto funcional. En lugar de pitchear solo con una presentación, llegan con algo que ya fue probado.
No tiene que ser tracción extraordinaria. Tres meses y 100 usuarios hacen una diferencia enorme.
No es lo mismo presentar una idea que presentar un MVP con usuarios beta, y que ya ha recibido feedback real de clientes que influyó en el desarrollo del producto. Eso demuestra demanda, ejecución y reduce incertidumbre para cualquier inversionista.
3. El equipo como ventaja competitiva
Las startups que más destacan no giran alrededor de una sola persona, sino que entienden desde temprano la importancia de construir un buen equipo.
Founders que reconocen sus limitaciones y se rodean de personas con habilidades complementarias. Que saben delegar, confiar y crear espacios donde otros puedan aportar criterio y experiencia.
Me resulta muy extraño cuando en un pitch, el founder que está presentando no hace referencia al equipo, incluso son “traits” que trato de reconocer desde el inicio; cómo se refieren a sus cofounders, cómo toman el feedback, si hablan en singular o en plural.
En etapas tempranas, el equipo es la principal ventaja competitiva. No solo porque ejecuta, sino porque es el que atraviesa los momentos difíciles, se adapta y toma decisiones cuando el camino inicial no funciona.
Construir una empresa nunca es un esfuerzo individual. Los inversionistas en etapa temprana van a priorizar un buen equipo sobre un buen producto.
4. Construir desde Centroamérica
Centroamérica, vista como un solo mercado, es más grande que países como Argentina o Colombia en términos de población. Aun así, muchas veces se percibe como una limitante emprender en la región.
En la práctica, la región funciona como un excelente espacio para probar productos, validar modelos de negocio y ajustar soluciones antes de escalar a otros mercados de Latinoamérica.
Además, es un mercado con enormes oportunidades: ineficiencias reales, mercados fragmentados, infraestructura financiera en desarrollo e industrias que aún no han sido digitalizadas.
Estas condiciones no son barreras; son un punto de partida sólido para construir.
En mi tiempo trabajando en Caricaco Ventures, tuve la oportunidad de conocer a cientos de founders que están construyendo algo de valor para la región, y no me cabe duda de que, en un espacio con necesidad de mejora, las oportunidades siempre existen.
Cierre
Este rol me confirmó algo fundamental: en Venture Capital no se trata únicamente de ideas, productos o métricas aisladas. Se trata de personas resolviendo problemas reales en contextos complejos. Prepararse, entender el problema y construir con intención sigue marcando la diferencia.
Me voy de Caricaco Ventures agradecido por la oportunidad de aprender, cuestionar y crecer junto a un equipo que cree en el potencial de la región. Y me voy convencido de que las startups seguirán siendo una de las principales fuerzas de transformación económica y social de Centroamérica.
