El ecosistema se construye entre todos — y hay que ir

Hace poco más de diez años, cuando dirigía Costa Rica Open Future — una incubadora de startups de tecnología que fue iniciativa de Telefónica/Movistar junto al MICITT y el MEIC — viajaba seguido a Madrid para trabajar con el equipo de Wayra y Open Future en los headquarters de Telefónica.

Lo que más me impactaba de todo lo que veía en startups allá era lo que pasaba en las noches. Todos los días había eventos. Adentro de las instalaciones de Telefónica, en coworkings, en otros pisos de otros edificios.

¡Y la gente iba!

Iban a dos, a veces a tres en una misma noche. Era como un “pub crawl” pero de eventos de startups. Había founders, inversionistas, operadores, gente que todavía no sabía bien qué quería hacer pero que sentía que tenía que estar ahí. El ecosistema no existía adentro de las oficinas — existía afuera en el mundo real.

¡Era épico! Yo regresaba a Costa Rica con ganas de más y pensaba: ¿cuándo vamos a tener eso aquí?

Lo que genera un ecosistema vivo

Ese movimiento de personas que vi en Madrid y que pasa en muchísimos otros lugares tiene un efecto muy concreto: cuando te rodeás constantemente de gente que está un poco más adelante que vos, un poco más atrás, o otro hemisferio que vos pero persiguiendo lo mismo, pasan cosas que no pasan en el silo.

El silo es donde he notado que construimos en Costa Rica. Solos, en nuestros escritorios, en las madrugadas. Hasta hace apenas un par de años hay una comunidad de WhatsApp para emprendedores de Costa Rica en el que se comparten ideas e historias; y aunque ya hay más iniciativas — la realidad actual es que todavía construimos y aprendemos en aislamiento.

Cuando estás en el movimiento de personas y de eventos y de ideas resolvés en diez minutos de conversación algo que llevas semanas dándole vueltas solo. Escuchás a alguien hablar de un problema que vos pensabas que era solo tuyo y te das cuenta de que es una señal de mercado. Te encontrás con un inversionista que no sabías que existía, o con un founder que ya pasó por donde vos estás pasando. O nada más te cargás de energía para seguir, que es igual o más valioso.

Ese tipo de interacción no se puede reemplazar con contenido, con podcasts, con newsletters. Tiene que ser en persona, en tiempo real, con la tensión y la chispa que solo pasan cuando la gente está ahí.

Ha sido increíble ver que en Costa Rica cada año hay más eventos que antes y eso es genuinamente bueno. Pero todavía hay una brecha entre lo que se confirma y lo que llega. El tráfico es real, la distancia es real, el tiempo es escaso. Son fricciones legítimas.

La pregunta es si esas fricciones van a ser más grandes que el valor de construir el ecosistema que queremos tener.

El costo de construir aislado

El martes pasado tuvimos un evento de Caricaco Ventures para founders y pre-founders. Construimos cosas, retamos ideas, pensamos en voz alta sobre las etapas más tempranas de una startup. Este tipo de eventos siempre me dejan sintiéndome con energía a tope porque siempre hay ideas que sorprenden, personas que conectan y conversaciones que uno piensa que son la semilla de algo que vamos a ver en el futuro.

Y después…

Silencio. Grillos.

Las personas que estuvieron ahí se disolvieron de vuelta a sus proyectos, a sus silos, y no volvió a pasar nada.

Eso me genera una pregunta que creo que vale la pena hacernos: ¿cuánto de lo que nos frena como ecosistema es consecuencia directa de construir solos?

Hace poco salió una noticia en el periódico sobre cómo los emprendimientos en Costa Rica se replican — todo el mundo construye lo mismo. El artículo hablaba de emprendimientos tradicionales, pero en startups lo vemos también. Ideas que se parecen demasiado, preguntas de inversión que llegan una y otra vez como si nadie hubiera hablado con nadie antes, obstáculos que ya alguien resolvió pero que se están resolviendo de nuevo desde cero.

Parte de eso pasa porque estamos construyendo con la cabeza abajo, sin ver qué está haciendo el resto, sin ver que hay otros problemas interesantes que, además, son posibles de resolver porque hay gente resolviendo cosas similares.

Dicen que si uno quiere ser el mejor pizzero hay que ir a Italia. Aunque de fijo en Italia el roce hace que uno se haga increíble en pizzas, también hay talento de pizza fuera de Italia al que podemos acceder. Por ejemplo, en Japón está la mejor pizza del mundo de acuerdo a los expertos, pero en Costa Rica tenemos un top 50 de latinoamérica. Entonces no hay que ir a Italia, pero sí hay que ir a codearse con los mejores pizzeros a los que tenemos acceso.

En Centroamérica hay talento increíble — ¡nosotros somos talento increíble! — pero si construimos solos en silos, no vamos a poder aprovechar de estar juntos.

Construir en silos hace mucho más difícil poder crear éxito. No sólo limita el éxito unitario de la founder en su escritorio, sino que limita el éxito de los actores de ecosistema que quieren crear sistemas de apoyo y ganar también y que requieren de esa colaboración y crecimiento exponencial grupal.

Costa Rica Tech Week importa

Esta semana, Costa Rica Tech Week reúne a actores de todo el ecosistema — founders, inversionistas, instituciones públicas, bancos, aceleradoras. Desde Caricaco Ventures estamos participando activamente con nuestros propios eventos y participando en los de otros. Pero que participe Caricaco no mueve tanto la aguja como que participen los founders y pre-founders de la región.

Más allá de los eventos puntuales, lo que estas iniciativas hacen es crear la red de conexiones humanas que le falta al ecosistema. Cada conversación que pasa en un evento así es una conexión que no habría existido de otra manera. Cada founder que escucha a otro founder hablar de sus primeros clientes aprende algo que no está en ningún artículo. Cada pre-founder que entra a una sala y ve que esto es real, que hay gente construyendo cosas, que hay personas dispuestas a invertir, que hay un ecosistema aunque sea incipiente, sale con algo distinto en la cabeza.

Ese espacio mental es lo que estamos construyendo. La confianza colectiva de que en Costa Rica sí se pueden construir startups exitosas. Esa confianza no se declara — se genera participando.

El ecosistema es nuestro

No es válido pensar que alguien arma el ecosistema para que nosotros podamos aprovecharlo cuando nos convenga a nosotros. Nosotros, todos, lo armamos y nosotros, todos, lo aprovechamos. Que haya una comunidad y un apoyo increíble depende solo de nosotros.

Si tenés una idea y todavía no sabés si podés ser founder — en estos eventos es exactamente el tipo de espacio donde eso se resuelve. No en un curso, no leyendo teoría sobre startups. Se resuelve yendo, escuchando, hablando.

Si ya estás construyendo y tenés preguntas que siguen sin respuesta — hay personas en esos eventos que ya las resolvieron. O que están en el mismo punto y pueden pensar con vos.

Si ya tenés una startup andando y querés conectar con inversionistas, con el estado, con bancos, con otros actores — estos son los espacios donde esas relaciones se construyen. Las reuniones formales vienen después de los encuentros informales.

La fricción del tráfico, del tiempo, de la agenda tallada es real para todos. Pero si queremos que Centroamérica sea ese lugar donde la gente siente que puede construir startups exitosas, tenemos que hacerlo aunque sea difícil.

Y cada vez que vamos a un evento, ayudamos en los eventos de otros o hosteamos el propio, el ecosistema se hace un poco más real.