
Desde mi rol en Caricaco Ventures, analizo constantemente oportunidades de inversión en Centroamérica. Veo equipos talentosos, energía contagiosa, ganas de construir algo grande desde mercados pequeños.
Entonces, ¿por qué no hay una mayor tasa de éxito? Uno de los errores más comunes que veo en startups en etapa temprana no tiene que ver con la ejecución, ni con la tecnología, ni siquiera con el modelo de negocio.
Tiene que ver con algo más básico: el problema que dicen estar resolviendo… no es realmente el problema.
Con los años he notado patrones que se repiten. Comparto algunos porque creo que, si los evitamos, podemos elevar muchísimo la calidad del ecosistema.
Confundir fricción con problema estructural
Muchos pitches empiezan con alguna versión de:
“Es difícil pagar X servicio.”
“No hay una app para hacer Y.”
“El proceso actual es incómodo.”
Pero ¿eso realmente le duele lo suficiente al usuario como para cambiar su comportamiento? Mi trabajo es cuestionar esas hipótesis para asegurar su robustez.
En Centroamérica, la gente es extremadamente resiliente. Si algo no funciona, lo resuelve por WhatsApp, con efectivo, con un contacto, con un familiar. La informalidad no es solo una debilidad estructural; también es una red de adaptación. Si el dolor no supera la inercia, no hay mercado.
He visto soluciones bien diseñadas para atacar fricciones reales que simplemente no eran lo suficientemente dolorosas.
