
Es inicio de año. Vos tenés metas que querés lograr — seguro involucran a tu startup.
Tu startup tiene metas qué lograr. Tus metas y las de tu startup comienzan a convertirse en una lista de resoluciones del año:
Lanzar el producto. Tener X usuarios. Levantar inversión. Llegar a X revenue. Contratar cierto equipo. Expandir a otro país. Lanzar nuevos features.
Todas metas increíbles. Todas necesarias según tu ideal para tu startup. Pero ninguna de esas toma en cuenta cómo vas a llegar ahí.
Ese es el problema más grande que vemos en planificación para startups: el papel aguanta lo que le pongamos. El papel no cuestiona si ponemos 1, 10 o 25 metas para el año. Y como somos founders y nos gusta hacer mucho, creemos que entre más nos pongamos mejor.
¿O no?
En realidad, ni siquiera nos preocupemos por la cantidad de metas que nos ponemos. El problema es que nos ponemos esas metas como si fueran monolitos, una bandera de llegada en la distancia a la que, si realmente queremos, de alguna forma vamos a llegar.
Ojalá querer llegar sea lo único que necesitamos para realmente llegar a la meta, pero no funciona así. No deberíamos de prometernos llegar a ninguna meta sin antes diseñar cómo le vamos a llegar.
Sin el camino diseñado es solo una esperanza
Les propongo pensar el año como un video juego y no como una lista de pendientes.
La gran mayoría de videojuegos tienen una narrativa diseñada a partir de lo que Joseph Campbell definió como el Hero’s Journey (el Camino del Héroe): el héroe vive en un mundo en el que no quiere vivir (le robaron a su prometida, hay unos villanos haciendo cosas malas, hay una enfermedad) y embarca en su travesía y batalla contra sus enemigos y se arriesga a la muerte por la promesa de llegar a vivir en el mundo que sí quiere vivir (con su prometido, donde su familia está saludable y feliz, etc).
Como founders, deben de tener una narrativa simulando el Hero’s Journey: imaginarse cuál es ese mundo en el que quieren vivir y cuál es el camino que tienen que recorrer para llegar desde el mundo en el que están hoy.
- ¿Cómo se ve tu startup en ese mundo?
- ¿Qué problemas resolviste que ya no existen en ese mundo?
- ¿Cuál es el día a día de tu equipo en ese mundo?
- ¿Cuáles habilidades tienen?
- ¿Cómo operan? ¿Cómo venden? ¿Qué construyen?
- Etc
Estas preguntas definen tu norte, literalmente el mundo en el que querés vivir. Este norte se convierte en la pantalla final del videojuego.
Ya con la pantalla final definida viene lo divertido: ¿cuáles niveles tenés que “ganar” para poder llegar ahí?
Diseñar el año por niveles (no por deseos)
Los niveles del videojuego no se juegan todos al mismo tiempo. Sería imposible hacerlo, pero además, los diseñadores de juegos entienden algo clave: cada nivel debería de retarte lo suficiente para tu estado actual, mientras te permite desarrollar habilidades y obtener recursos que podés usar en los próximos niveles.
Pensar en niveles te lleva a pensar en las habilidades y recursos reales que necesitás para poder llegar al mundo deseado final y crear un plan para irlos consiguiendo por etapas.
Por ejemplo, si tu meta es levantar inversión, ¿qué habilidades y recursos necesitás?
En Caricaco VC hemos escrito mucho de lo que buscamos para tomar decisiones de inversión y de cómo saber si estás listo para esa inversión, así que eso nos puede ayudar a diseñar los niveles en camino a la meta final.
Nuestro equipo busca: usuarios activos (tracción), métricas claras que muestren crecimiento, un roadmap concreto y real, un buen entendimiento del problema, cómo la solución propuesta genera valor y que cuentan una buena historia.
Sabiendo esto podés ir pensando en qué cosas se necesitan ir construyendo primero. En este caso específico yo sugeriría trabajar estos niveles en orden:
- Nivel 1: Entender el problema mejor que nadie — 100 conversaciones con usuarios
- Nivel 2: Construir MVP con solución — aprender a construir (usando AI, o contratando a alguien)
- Nivel 3: Tracción/Feedback — poner el MVP enfrente de 50 usuarios/clientes y comenzar a obtener señales positivas (ventas es lo mejor, pero uso periodico y otras métricas funcionan) u obtener feedback.
- Nivel 4: Iterar de acuerdo al feedback tanto positivo como negativo — esta iteración desarrolla más tus habilidades de construir, vender y servicio al cliente.
- Nivel 5: Crear el deck y practicarlo — si pasaste las etapas anteriores tenés los recursos y las habilidades para este nivel, en el que vas a practicar tus habilidades de storytelling con tu pitch de inversión.
Si pasás esos 5 niveles estás más cerca a tu mundo deseado.
Y lo mejor de todo es que visualizar el camino con estos niveles hace que una meta muy clásica pero abstracta (“conseguir inversión”) se convierta en un camino que no sólo es claro, sino que está diseñado para que vayas construyendo las habilidades y los recursos necesarios de camino.

Más claridad, más probabilidad de éxito
Si a cada meta que te pongás la sometés al proceso anterior de entender cada nivel necesario, inevitablemente te vas a dar cuenta que no te vas a poder poner muchas metas.
Pensar en el camino necesario para llegar a cada meta te obliga a priorizar para poder dedicarle el tiempo, energía y recursos necesarios a cada nivel. Esta priorización es la clave. Te va a ayudar a entender cuáles metas son realmente importantes y con esa claridad y enfoque vas a poder atacarlas con mayor probabilidad de éxito.
El éxito en startups no viene de los que pueden imaginarse el mundo soñado más grande, innovador y emocionante. Viene de los que pueden entender los niveles necesarios para llegar a la meta y se dedican a pasar cada nivel de manera que puedan jugar mejor los niveles que siguen.
